El Ballet de Santiago interpreta este clásico de P. I. Tchaikovsky, una de las creaciones de ballet más representadas en el mundo y que forma parte del repertorio de las grandes compañías de danza. En la emblemática versión de Ivan Nagy se mezclan mundos reales y fantásticos, además de símbolos que apuntan a una profundidad psicológica que habla de encuentros y transformaciones.
El Ballet de Santiago interpreta este clásico de P. I. Tchaikovsky, una de las creaciones de ballet más representadas en el mundo y que forma parte del repertorio de las grandes compañías de danza. En la emblemática versión de Ivan Nagy se mezclan mundos reales y fantásticos, además de símbolos que apuntan a una profundidad psicológica que habla de encuentros y transformaciones.